Gratis Porn La sobrina mimosa (SEX)


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Mi tío Fer tiene un departamentito en Mar del Plata y como en los últimos meses me había convertido en la compinche de mis primitas de 12 y 13 añitos, ( alguna excusa debía tener para estar cerca de mi tío ) decidieron llevarme con ellos de vacaciones no les hace falta que les diga que Fer fue el promotor de la idea; el viaje se lo hice muy placentero, en cada parada, cualquier momento a solas era un toqueteo constante de juego y cosquilleo pero lo cierto es que su mano siempre terminaba bajo mi mini y corriendo mi tanguita blanca para penetrarme con sus dedos.

En la segunda parada tomaríamos algo, si, un desayuno, ahí en el parador de las medialunas mientras mis primitas Steffi y Romi corrían con su madre por un café con leche, yo acompañaría a mi tío a estacionar el auto por lo menos lo que creía mi tía Beatriz, casi de forma instantánea al cerrarse la puerta su mano comenzó a consolar mi conchita que venía mojadita de varios kilómetros atrás, me acomodé en el asiento y me dejé penetrar, mi minifalda casi de cinturón, y su mano completamente en mí terminó de excitarme pero esta vez no, no me iba a bajar hasta que terminara con lo que empezó.

Quise tocarlo y solo le interesó verme satisfecha a mi, con la complicidad de unos vidrios polarizados y la fresca madrugada nadie tomó recado de lo que pasaba en el auto, mis ganas volaban de antes así que poco me costó llegar pero no solo me conformaría con ser presa de sus inquietos deditos y le comí la boca de un beso que fue eterno, tan eterno como mi largo acabar, solo un joven que pasaba notó nuestro abrazo y algún mimo de un cuarentón que se estaba transando a una pendeja de 19, seguro salieron de trampa habrá pensado, pero más asombrado quedó cuando en la mesa nos vio a los cinco sentados juntos que habrá pensado, cuantas incógnitas, bueno nos quedaremos con la duda.

Seguimos viaje y en alrededor de dos horas estábamos en el departamento, como en las vacaciones no les importa a nadie pasaremos a una noche muy especial, las chicas saldrían a bailar y yo las acompañaría, mi tío decide mientras la tía Bety se quedaría descansando, acompañarlas, mientras yo trataba de convencerlas que era mejor que se quedasen solas, su primita Kary seria un estorbo para lo que quisieran hacer en la puerta del boliche, la mayor de mis primas decide actuar, y le pide a su papi si las puede dejar estar solas, justo lo que yo quería, una noche completa para disfrutar junto a Fernando.

En ese mismo momento Romi, la menor de mis primitas, me dice, dale, llevátelo y cogételo un rato, yo quedé helada pero reaccioné

? nena que decís

-que, ¿no tenés ganas de cogértelo acaso? – —no digas boludeces pendeja le repliqué

– dale tarada te estoy cargando.

Terminó Ro el dialogo lo cierto era que no le había errado en nada y yo haciéndome la estúpida; vale de poco decirle que las nenas quedaron a disposición de los buitres, pero yo estaba lista a ser devorada por mi depredador favorito.

Fuimos directo a la playa y como si fuéramos novios caminamos, y nos revolcamos en la arena comenzaron las caricias, esas tiernas caricias que no me permitían pensar con quien estaba si las mismas que me sofocaron la noche que me tomó por primera vez; terminamos en un tamarindo refugiándonos de la clara noche, mi pollera era una suave invitación al pecado, la luna cómplice del momento traslucía mi figura pero las sombras de las ramas ocultaron nuestro delito, me recosté en la arena y dejé todo en sus manos, desprendió mi pollera y atacó mis senos que protegidos por una corta y escotada remerita sucumbieron a su arrebato, su lengua saboreó cada milímetro de mi parte superior, mis pezones demostraban toda mi excitación.

Solo unos minutos y me encontraba más mojada que en el mar, mi hilo dental blanco terminó en las ramas, levantó mis piernas, las colocó en sus hombros, metió toda su verga en mi conchita y comenzó a cogerme, por un instante me acordé de mis primas pero me duró poco, un inmenso dolor llenó mi colita, pero como sabía que era lo que más le gustaba de mí solo gemí y me acomodé, me siguió dando duro mientras sus deditos deleitaban mi conchita… entraban y salían, y el roce en el clítoris llenaba plenamente mis sentidos, ya no había dolor, todo era placer, su miembro se deslizaba a destajo, con movimientos rítmicos, pasaba de mi culito a mi raja sin ninguna dificultad, estaba en llamas y él listo a apagar mi incendio.

Me tomó fuerte de la cintura y comenzó a acabar, mi colita fue víctima de su obsesión, dejaba nuevamente lo puta para ser mujer, porque me sentía amada, bajó mi cuerpo y penetró mi concha, tenía su pija bañada en semen, me retorcí de placer, sentí correr por mis nalgas el desborde de su lechita que había depositado entre mis cantos, comencé a gritar y un espasmo se apoderó de mí, estaba en la cumbre, mordió mis pezones y su instrumento tocó mi matriz, lo sentía bien profundo y grité como nunca mi néctar brotó de mí como de una fuente y me corrí, a tal punto que no tuve fin.

Seguí disfrutando y me llené de espasmos, no podía ser, recién había acabado y como si solo fuera un sueño me volví a correr, me retorcí en la arena y él me alcanzó en mi final, derramó una ráfaga de vida en mi interior como si fuera su primera estocada, caí rendida, no se el tiempo que había pasado, pero era muy de madrugada, vi que éramos los dueños de la playa y corrí tan rápido como pude, el mar me esperaba y ni el frío de las olas calmó mi calor esperé y como por arte de magia Fer salió de entre las sombras hacia mí, llegó al agua y me abrazó, lo sentí solo mío, enredé mis piernas en su cuerpo, tomé su sexo y lo uní al mío, me sentía más nena de lo que era y él todo corazón complacía hasta el más insólito de mis deseos.

Salimos del mar y los rayos del sol anunciaban la realidad la cenicienta dejaba caer su zapato y se convertía otra vez en sobrina, juntamos las prendas pero algo faltó, mi tanguita ya no estaba y debí volver sin ella, pasamos por las nenas ? las nenas ?, esperamos en la puerta del lugar donde estaban solo unos minutos y aparecieron ellas, mi tío aclaró al momento, ojo Kary estaba con ustedes sino tu vieja nos mata a todos, si está bien pa dijeron a dúo, la pregunta sonó inevitable ¿donde fueron ? ¿Que hicieron? y yo que no dejé pasar la oportunidad contesté, lo que dijiste, te hice caso, que trola dale, replicó en su asombro. ¿Que pasó? dijo Fer, nada pa es una tarada, listo hijitas, no hay problema les dije, y sus miradas se llenaron de dudas, y un no salió de sus labios…

Fin.
Tags: relatos,argentina,Historia,incesto,TIO,sobrina,filia

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