Gratis Porn Los cuentos del Dr. Morbo – Sofía (SEX)


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Los cuentos del Dr. Morbo - Sofía

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No puedo creer lo que estoy viendo, Sofía está inmóvil, lleva puesta una camisa mía, al contraluz mientras mira por la ventana. El sol de la mañana dibuja su contorno, las luces y las sombras proyectan colores oscuros y dorados en mis retinas, y así y todo no lo puedo creer. Parece estar observando algo, pero en realidad está pensando. De pronto se da vuelta hacia mí, me mira unos segundos y repite las palabras de mi pensamiento, como si lo hubiera escuchado
-No puedo creer lo que me está sucediendo-
Recostado en la cama, y deslumbrado por el sol, no veo si su rostro es de alegría o no, pero si escucho el tono feliz de su voz. Decido responderle
-pero está sucediendo-
Se aleja de la ventana y ahora puedo observarla bien. Su tanga negra asoma apenas por debajo de la camisa, sus piernas son dos obras de arte bellamente diseñadas por un artista. Por fin veo su sonrisa.
-¿te das cuenta que acabo de pasar la noche con el exmarido de mi amiga?- me dice
-eso no es nada, yo acabo de pasar una de las mejores noches de mi vida con la amiga de mi exesposa-
Se ríe, lo hace abiertamente y su sonrisa enmarca el hermoso momento en que ella vuelve a la cama.
-si ella se entera me mata?me asesina- agrega ella
La abrazo y la acaricio y así, en mis brazos vuelve a quedarse dormida.
Es inevitable, los recuerdos invaden mi mente y vuelven a relatarme la historia conocida?
Me separé hace un par de años, pero mi relación con mi ex quedó en muy buenos términos, cada tanto tenemos hermosos reencuentros que quedan en eso, simples ganas de sacarnos de ganas. Sofía es amiga desde siempre de mi exesposa y entre nosotros hubo buena onda desde el primer momento. Creo que ni ella ni yo quisimos aceptar que nos atraíamos, ahora me doy cuenta de los histeriqueos disfrazados de chistes, de miradas contenidas y cómplices y todo eso. Pero anoche fue distinto, no hubo frenos ni nada por el estilo.
Nos encontramos sin querer en el cumpleaños de un amigo en común, casi por costumbre nos sentamos juntos y comenzamos a charlar, pronto la gente a nuestro alrededor pareció desaparecer y nos encontramos compenetrados uno con el otro. Pequeños gestos de mi parte, como servirle el vino en su copa, o que ella me sirviera la parte del pollo que sabe que me gusta, no fueron suficientes para avisarnos de lo que sucedía:por primera vez nos encontrábamos sin mi ex, y parecíamos congeniar a la perfección. A pesar de que intentábamos compartir con la gente, tarde o temprano terminábamos ella y yo charlando de cualquier tema. La reunión terminó en lo que pareció un suspiro.
-¿te llevo?- le ofrecí ansioso de que aceptara, pues no quería terminar la charla
-noooo, dejá, me tomo un taxi-
-¿estás loca o es que tenés miedo de mi?-
-¿miedo de vos?, simplemente es que no te quiero molestar-
-la estoy pasando bien y sabés que no voy a dejar que te tomés un taxi sola- le dije
-bueno, dale-
En el viaje hasta su casa continuamos charlando y el camino se hizo extremadamente corto.
-¿querés tomar un café?- me invitó
-sabés que el café es mi punto débil-
-ahhh, bueno y yo que pensé que la estabas pasando bien conmigo- simuló estar ofendida
Casi acepto que estaba alucinado por lo que estaba sucediendo y con ella.
-no seas tontita, me conocés y sabés que la estoy pasando muy bien con vos-
-dale, pasá y sentate- fingió retarme
No fue un café solamente, fueron como mil, hasta que sin darnos cuenta nuestras manos se rozaron. Creo que ese fue el momento en que el chispazo se hizo evidente, sus ojos se iluminaron, su rostro se ruborizó y yo me vi lanzado hacia su boca entreabierta y ansiosa. Mientras nos besábamos nos pusimos de pie, y abrazados seguimos besándonos casi alocadamente.
-esto parece una locura- exclamó ella un tanto agitada por el largo beso que nos uniera
-es una locura, una hermosa locura, que si querés la dejamos acá- le propuse
No respondió, o mejor dicho me respondió volviendo a besarme. Pero ahora los besos y abrazos ya no alcanzaban, recorrí su espalda bajando hasta la cintura, para luego iniciar la subida, pero esta vez por debajo de su camisa. Un suspiro suyo me indicó que estaba en el camino correcto. Ya en sus omóplatos y, desprendí su corpiño y ella lanzó un segundo suspiro. Por un segundo ella pareció querer proteger sus tetas, apretándolas contra mi pecho y dificultando que mis manos pasaran hacia ellas. Pero el camino estaba iniciado y no iba a detenerme en ese momento. Desde sus costados, acaricie sus tetas, y ella, vencida por la situación se separó un poco, para que la abordara ahora sí, con facilidad. Desprendí su camisa mientras ella bajaba una de sus manos hasta mi entrepierna, donde mi verga esperaba ansiosa el contacto. No dejábamos de mirarnos a los ojos, con la locura y pasión contenida durante tanto tiempo. Volvió a besarme mientras yo le quitaba la camisa. No pude contener mis palabras.
-¡que hermosas tetas que tenes!-
Mientras ella me acariciaba la nuca, yo me puse a besárselas. Sus suspiros enmarcaban las caricias de mis labios en sus pezones, redondos y tentadores. Con suaves chupaditas alternaba la atención en cada una de sus tetas, a la vez ella sonreía plena de gozo. De pronto me toma el rostro, me aleja de su pecho y sin dejar de mirarme vuelve a posar su mano en mi pija. Con paciencia baja el cierre de mi pantalón y lo desprende. Introduce su mano y encuentra mi verga tremendamente endurecida mientras sus ojos se entrecierran y su boca dibuja nuevamente una mueca de placer. Gemimos a la par.
Ya mi pija está expuesta y ahora sus ojos bajan hasta ella por un instante, luego y como si quisiera grabar en sus pupilas mi expresión me mira a la cara mientras comienza a bajar lentamente.
El primer instante del contacto de sus labios con mi verga produce un suave temblor en mi cuerpo. Su mano derecha rodea el tronco, mientras sus labios cubren la punta, todo parece suceder a la vez y con lentitud. Un nuevo temblor mío se produce cuando su mano izquierda acaricia mis huevos. Ella ríe pícaramente, pero no dice palabra, simplemente vuelve a repetir sus movimientos con idéntico resultado. Poco a poco empieza a aumentar la velocidad y el ímpetu. Sus labios presionan, su mano derecha recorre mi pija a mayor velocidad y la izquierda aprieta suavemente mis huevos.
-es una delicia- dice mientras saborea mi verga.
Mi placer es casi infinito, no puedo permitirme liberarme en ese instante, por lo que la interrumpo y hago que se incorpore. Mis dedos desprenden su fino pantalón de vestir, y éste cae con gracia y lentitud. Su tanga negra es la única prenda que le queda mientras es ella quien me quita la remera. Me quito el bóxer y ella se queda un segundo observando mi desnudez. Me abraza mientras le bajo un poco la tanga, descubriendo absolutamente sus nalgas, aunque por el momento fuera de mi vista.
-no lo puedo creer, te tengo desnuda y para mí- le digo al oído.
-si, para vos?toda para vos- responde
Un nuevo beso mientras ella completa la tarea de quitarse la tanga. Por fin desnudos, liberados de toda la ropa. Es ella quien me agarra de la mano y me conduce. Nuestro destino es su habitación.
Llegamos junto a su cama y nos recostamos. Su piel parece encenderse al pegarse a la mía. Las caricias y los besos son interminables. Yo quedo boca arriba mientras ella se posa sobre mí, volvemos a besarnos interminablemente mientras mis manos van desde su espalda hasta su cintura y desde allí a sus caderas. Un simple movimiento basta para que mi verga se enfrente a su conchita y un suave empujón para que ingrese en ella. Sus puños se cierran sobre mi pecho mientras un débil quejido escapa de su boca
-ahhhh, te tengo adentro- exclama
-si bebé estoy adentro tuyo- respondo
Nuestros se estremecen a la par, sus hermosas tetas se bambolean ante mis ojos y sus caderas se mueven de adelante hacia atrás y viceversa.
Vuelve a estremecerse, con un poco más de fuerza.
-que dura que está- se queja
Sus manos ahora sirven de apoyo en mi pecho, su cuerpo se mueve con más velocidad, mientras cobra impulso mi acabada y su orgasmo. Los débiles gemidos se vuelven un poco más potentes y el placer lo cubre todo. Ella comienza a acabar con prontitud y detrás de ella me lanzo yo en un torrente de semen.
Sofía cae sobre mi cuerpo, me abraza mientras sigue cabalgando.
-¡ay si, ay si, ay si!- exclama en mi oído mientras me abraza casi con desesperación-no paés, no parés?no salgás- me intima
Para acentuar el contacto, yo la atraigo desde sus caderas hacia mí. Sus gemidos prosiguen por una eternidad, sus besos desesperados se combinan con gemidos y quejidos hasta que juntos comenzamos a detenernos.
-gracias- me dice al oído
-¿vos me agradecés?- le pregunto riendo
Cae rendida a mi lado, se recuesta con su cabeza en mi pecho.
-fue increíble- exclama dulcemente
-vos hiciste todo el trabajo- respondo
-me tenías muy caliente- me dice
-y vos a mí, y no me había dado cuenta-
-ninguno se dio cuenta- se ríe
Mi mano está por debajo de su cuello y se posa en su espalda mientras la otra mano acaricia distraídamente una de sus tetas. Ella vuelve a besarme y esta vez soy yo quien se vuelca sobre ella, mi verga ya está preparada para una segunda vuelta e ingresa fácilmente en Sofía. Ella cierra sus ojos por el súbito placer mientras sus manos caen fuera de control a los costados de su cuerpo.
-¡ay me vas a matar de placer!- dice
Yo empujo, esta vez no hay cuidado ni dulzura, simplemente la miro y disfruto al ver como ella se somete a mi mirada. Sus ojos no pueden dejar de mirarme, su boca no puede parar de exhalar con fuerza y sus manos arrugan la sábana como un intento de mantener el gozo que la invade. Ya no es Sofía, es un cuerpo femenino que se debate ante la locura del sexo.
-ahhh?ahhh?ahhh- exclama
Me incorporo un poco, tomo sus piernas y las levanto, posándolas en mi pecho y hombros. Mis arremetidas son poderosas y rápidas. Su cuerpo se estremece y tiembla en un segundo orgasmo, extenso y tan potente como el primero. Un instante de cordura me frena de salir de su conchita y entrar en su culito. Ella continúa gimiendo y temblando, indefensa ante mis intenciones. Decido continuar arremetiendo contra ella, que con sus piernas casi plegadas contra su pecho sigue rendida, exclamando su acabada.
Dejo que recupere su posición original mientras me dejo caer sobre ella. Vuelve a abrazarme y besarme.
-nunca me había sentido así, como una pendeja- dice
-sos una hermosa pendeja- le digo
-no, de verdad, fue hermoso- me dice
Permanecemos abrazados un rato, luego adoptamos la posición de ?cucharita? donde yo desde atrás la abrazo. Al rato nos quedamos dormidos?
Me despierta la luz de la mañana, el sol entra por la ventana, tardo unos segundos en darme cuenta que la figura que se recorta contra el sol es Sofía?
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