Porno sex Encuentro furtivo – relato real 100% (SEX)


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Encuentro furtivo – relato real 100%

NI esta historia me sucedió a mí ni conozco a Patricia, pero se que sucedió pues conozco al furtivo. Hay pequeños detalles del relato que conducirán a”Patricia”a descubrirse en éstas líneas, pues como siempre cambié algunos hechos para que”el cornudo” no se de cuenta, o al menos dude de lo sucedido.

Encuentro Furtivo:

Si me hubieran preguntado ese mismo día, ni yo lo habría creído posible. Patricia era simplemente la mina de un amigo y nada más. También creo que ninguno de los dos pudo evitarlo.

Todo comenzó un día en que decidimos ir con el grupo grande de amigos a comer un asado a una arboleda en las afueras de nuestra ciudad. Cuando digo grupo grande es porque me refiero a los hombres con sus mujeres o novias (los que tienen, sino vas solo, como en mi caso).

La cosa es que apenas llegamos y mientras armábamos las cosas ocurrió el primer ?accidente?: ella estaba agachada armando un banquito, yo venía distraído y le apoyé con todo mi verga en el culo. Tanto ella como yo no dijimos absolutamente nada, pero a ambos nos excitó sobre manera ese ?encuentro casual?. A partir de ese momento nuestras miradas cambiaron, yo busqué sentarme junto a ella, mientras que su pareja lo hizo bastante lejos. Durante la comida comenzamos un jugueteo que a mí me puso a full.

-¿me pasás un chorizo?- me pidió

-¿por dónde?- respondí yo con la obvia pregunta de doble filo en voz baja

-¡por donde vos quieras!- agregó ella sonriendo pícaramente en mi oído

Sin hacer demasiada alharaca se instalaron ese tipo de jugadas que a ambos nos calentaba cada vez más.

-¿me lo llenás?- me pidió en otro momento extendiéndome su vaso

-te lo lleno todas las veces que quieras- le contesté

-¡mirá que te lo puedo llegar a pedir demasiadas veces!- repuso ella ya consciente de que nos adentrábamos en un juego muy peligroso.

-nunca será demasiado, si vos me lo pedís, yo te lo lleno al toque- le dije yo

Cuando llegó la carne a la mesa, se me acercó al oído una vez más.

-¡me encantaría que me des carne!- me dijo

-¡mirá que puede estar dura!- exclamé por lo bajo

-no importa, yo me encargo que se me deshaga en la boca, sé muy bien cómo hacerlo- respondió.

Me resultó increíble lo que estábamos haciendo, y yo estaba desesperadamente caliente, al igual que ella.

Terminamos de comer, y algunos se pusieron a jugar al truco, entre ellos el novio de Patricia, yo elegí caminar un poco, apostando a encontrarme con Patricia fuera de la vista de todos. Ella hizo lo mismo, por lo que disimuladamente nos alejamos cada uno por separado. Finalmente nos vimos a un par de cientos de metros del grupo, detrás de un árbol que nos dejaba completamente fuera de la vista de todos.

-me hiciste calentar mal- le dije mientras nos acercábamos

-¿y yo que hice?- me dijo con carita de inocente

No le di tiempo a más, nos abrazamos y comenzamos a besarnos casi enloquecidamente. Mis manos acariciaban su espalda mientras ella se apretujaba contra mí.

-¿Qué estamos haciendo?- preguntó de repente tomando distancia

-¿querés que te explique?- respondí

-¡no seas malo!, sabés que quiero decir- dijo mientras me daba un ligero golpecito en el hombro.

La apoyé contra el árbol, ahora mis manos fueron directamente en busca de sus tetas, ella no opuso ninguna resistencia a mi avance, por el contrario, sus besos cobraron más énfasis aún.

Sin dudarlo me introduje por debajo de su remera y vencí fácilmente el obstáculo de su corpiño. Sus tetas me parecieron sumamente suaves al tacto y sus pezones endurecidos tremendamente excitantes. Para colmo ella suspiraba contenidamente. Luego de un tiempo en sus tetas quise ir por más y comencé a bajar por su vientre. Tuve que utilizar ambas manos para desprender su jean.

-no, por favor- me susurró

Pero obviamente ni yo me detuve, ni ella hizo nada. Sumergí mi mano en su entrepierna. La concha depilada me puso al palo y rápidamente llegué a su clítoris, lo masajeaba con suaves movimientos circulares que la iban elevando más a cada instante.

De pronto me encontré masturbándola con fuerza y ella estaba absolutamente entregada al placer y el descontrol, su mano derecha tomaba la mía y acompañaba mis movimientos, mientras la izquierda tapaba su boca, como intentando ocultar su jadeo. Sus ojos cerrados expresaban el goce que estaba recibiendo en ese instante.

De pronto abrió sus ojos, detuvo mi mano y me miró fijo.

-me muero por hacer esto- me dijo mientras comenzó a agacharse frente a mí

Mi verga se endureció al toque una vez más mientras ella comenzaba a desprender mi pantalón.

Lo primero que hizo fue besar mi verga repetidamente, para luego comérsela al toque y completamente. Fue una vista tanto inesperada como excitante, verla a ella chuparme la pija con devoción.

-que rica pija que tenés- me dijo

No supe que contestar, me dediqué a mirarla mientras se comía mi verga, solo pude acariciarle la cabeza mientras ella se dedicaba a mi pija. En un instante levantó el tronco de mi verga, dejando mis huevos al descubierto, los besó con pasión, luego colocó uno en su boca y chupó con fuerza. Bajé mi mirada y me encontré con sus ojos que me miraban con gesto triunfante. Pero luego volvió a dedicarse a mi pija. Chupaba con fuerza mientras su mano me pajeaba. No puedo negarlo que me llevó al límite de mi propia acabada.

hermosa

-pará, date vuelta- le dije

-¿Qué me vas a hacer?- pregunta innecesaria, pero caliente

Una vez más no respondí, ella apoyó sus manos en el tronco del árbol mientras yo bajaba sus pantalones, su tanga marrón enmarcando su hermoso culo me maravilló, pero la bajé al igual que su jean. Sus nalgas dispuestas y su mirada deseosa sobre el hombro, sumado a lo morboso de la situación, nos había llevado a ambos a no dudar de lo que seguía.

Lo primero que hice poner mi verga entre sus piernas, fuertemente apoyada contra su raja. Ella empujó hacia mí y y hacia ella mientras yo la sostenía de la cintura. Se inclinó un poco más hacia adelante y yo en un solo envión la penetré. Fue una verdadera delicia sentir la presión de sus carnes y la hermosa canción de sus quejidos. Comencé a moverme rítmicamente una y otra vez. Mi verga entraba y salía de ella, que gemía y empujaba hacia mí con su culo.

-no parés, por favor no parés- me rogaba

tetas

No se en que momento mi mano fue nuevamente a su raja. Sometida al doble estímulo, se deshizo en gemidos mientras sus piernas parecían querer abandonar su dureza.

-voy a acabar?voy a acabar- se quejó en voz muy baja.

Sus gemidos, su mano hacia atrás buscando apretarme contra ella, todo se confabuló para que juntos alcanzáramos la cima del éxtasis en una acabada que pareció coreográfica.

Lentamente fuimos aminorando el ritmo, hasta que quedamos inmóviles, de pie y apoyados ella contra el árbol y yo sobre ella.

-¡que bueno que estuvo- le dije al oído

-maravilloso, me encantó- me dijo mientras me besaba suavemente el cuello.

Así nos quedamos un buen rato, hasta que fue ella quien violó el silencio

-tenemos que volver- dijo tímidamente

-¿a vernos?- le pregunté

-a la mesa, tontito- rió con ganas

-andá vos, ya voy yo- le dije

La miro alejarse, mira hacia atrás un instante mientras yo espero para no llegar juntos a la mesa. Decido dar un rodeo, como para llegar desde otra dirección. Siento risas desmedidas desde el grupo.

-¿no habrán estado juntos ustedes, no?- pregunta alguien

-nada que ver, yo fui a hacer pis detrás de aquellas plantas- dice Patricia señalando hacia donde nosotros estábamos.

-el baño de hombre queda para allá- dije yo apuntando mi mano hacia desde donde yo vine.

-¿me extrañaste?- pregunta Patricia

Pero no soy yo el destinatario de la pregunta, es su novio. El la mira, la atrae hacia él y ella se sienta sobre sus piernas.

-por supuesto que sí- dice él absolutamente enamorado.

Yo me busco un asiento en la otra punta del grupo. Una mirada rápida de ella me llena de esperanzas. ¡Tengo que volver a verla!

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