Solo sexo Diario sexual de un tipo cualquiera (3ra parte) (SEX)


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Diario sexual de un tipo cualquiera (3ra parte)

Historia

hola amig@s de P! sigo con la tercera parte de este diario para los que gustan leer este tipo de relatos!! abrazos y gracias por comentar

“Dos seres de sexo diferente, que el instinto del placer los acerca, deben, pues, entregarse a gozar del placer en toda la extensión de que sean capaces, buscando la forma de hacerlo más intenso y mejor, y reírse de lo que se llama ?las consecuencias?, porque estas consecuencias no son en absoluto necesarias.” Marqués de Sade

Antes que nada debo aclarar que esta historia no termina bien. Al menos para mí. Fue la primera vez que me enamoré. La primera vez que me rompieron el corazón. En el fondo lo sabía. Juro que cuando la conocí lo sabía… yo lo había deseado.

Me había vuelto un hijo de puta con las minas. Por qué? Porque ellas lo pedían. A ellas les encantaba. Ganaba como nunca en mi vida! Una mina diferente cada viernes, cada sábado. Dos minas un sábado. Tres!!! otra noche (estas 2 historias merecen 2 relatos aparte, quizá las partes 5 y 6 de este diario… son historias que al día de hoy no puedo creer haber vivido).

Hasta ese momento yo era más inocente. Más caballero, más tierno, más atento. No sé, más boludo! 22 años tenía, y mi hermano 20. Mi hermano un sorete con las minas: salía con 2 ó 3 al mismo tiempo, las cagaba sin miramientos, las minas llamaban llorando a casa, enamoradas (mi hermano más bajo que yo, 1,70 ponele, morocho, mucho más fachero que yo, sin comparación). Pero no era eso lo que las enamoraba, no era su cara, sus facciones, su chamuyo… era que las trataba para el orto! Más las basureaba, más enamoradas. Más las denigraba como mujeres, más enamoradas. Más las cagaba con otra en la propia cara de ellas, más enamoradas.

Tomé la decisión de copiarlo un poco, de ver si me salía ser tan sorete. Y lo conseguí. Lo difícil son los primeros pasos, como todo. Después te sale solito. Te perfeccionas al toque. Después de todo no es difícil ser un sorete.

Y lo increíble es que funcionó a la perfección, mi teoría era correcta. Peor las trataba, más deseado era. En el círculo que me movía, en el Bar, en el Boliche de moda de mi ciudad, con las compañeras de mi hermano. Bastaba estar con una mina para que otra del grupo se desviviera por estar conmigo. Hija de remil putas!!! Si hasta hace 1 mes no sabías que existía!!! Ahora soy fachero?! Tengo más onda!? Más guita?! Más chamuyo?! Bueno, la verdad es que sí. Me volví un chamuyero hijo de puta. Yo creo que ellas sabían que eran todas mentiras para cogerlas… pero las querían creer! Cogí como nunca en mi vida. Una cogida llamaba a la otra. Tenía para elegir! Una distinta cada noche, a lo sumo repetía en la semana, pero el finde ya había una nueva. Yo, con la misma cara de pelotudo de siempre, con la misma guita en el bolsillo… pero con otra actitud. Después de cogerme a las primeras minas, iba al Boliche SABIENDO que iba a coger. Y cogía! Me gustaría tener fotos de esa época, mostrarle las minas, los minones que me cogía. Pero ni había celulares, y los pocos que había eran”ladrillos”, olvidate la camarita.

La cuestión que llego un sábado al Boliche, después de haber pasado religiosamente por el Bar (de martes a viernes iba, los lunes cerraba) y en seguida me pongo a saludar y hablar con mi grupo de amigos. Al toque cae Maxi, compañero de la facu.

-Tete, Tete, no sabes quién quiere conocerte boludo!

-Para boludo, respirá! Qué pasó!?

-Viste Yanina, la que cursa con la Tortu? (una amiga en común) Te quiere conocer!!!

Ustedes se preguntarán por qué carajo gritaba y saltaba este pibe. Porque era un amigo, y me quería. Estaba feliz por mí. Por qué? Porque Yanina era un camión con acoplado. Un hembrón. Una de las minas más lindas de mi localidad. Era intocable, inalcanzable. Formaba parte de un grupo de 4 bellezas selectas, 2 rubias y 2 morochas, que tenían Freepass a todos los boliches de la zona y alrededores, ya que estas minas te levantaban el nivel de tu negocio, y los giles de los hombres pagábamos entrada para ver minas como éstas. Nunca pasaban desapercibidas en su recorrida. Pasaban por 2 ó 3 boliches por noche. Creeme, TODOS se daban vuelta para verlas pasar, hasta las demás minas. Imponían moda. Se copiaba su corte de pelo, su marca de Jeans, su color de cartera, su maquillaje, el animal print de sus zapatos. Pero nadie las igualaba. Ellas se ponían en un nivel superior. Se paraban en la barra y eran las estrellas. No le daban bola a nadie por debajo del dueño del Boliche y sus selectos amigos. Tomaban champan del mejor y fumaban, hasta que se aburrían y seguían su camino. Desaparecían con la misma altanería con la que llegaban, revolucionando todo a su paso.

No me lo creí ni por un segundo. Era mi momento, estaba en ganador absoluto. Pero no era NADIE para estas minas, no sabían que yo existía, me hubiesen pisado si estaba en su camino. Le dije:

-Jaja dale forro! Te comiste un payaso!?

-Tete, te lo juro por Dios! Le pidió a la Tortu que me pida a mí que te diga que te quiere conocer!

-Dale boludo, no es gracioso, ya fue el chiste.

-No seas tarado, te juro que me lo dijo la Tortu!

-Entonces la Tortu te está haciendo una broma pelotudo! O peor, me la quiere hacer a mí! En cuanto me acerque a la mina y le diga hola, y me mire como diciendo”y éste quién carajo es?!”, y me deje ahí pagando, voy a ser el hazme reír del boliche boludo!

-Dale boludo, te digo que es verdad. Dejate de joder, mira lo que es esa mujer!

-Justamente Maxi, mira lo que es esa mujer! Te pensas que puede querer algo conmigo? Date cuenta que es una joda.

Se fue. Lo convencí. Seguí hablando con mis amigos en ronda, fernet viene, New Age va (estaba de moda, con granadina). Vuelve Maxi. No lo había convencido. O me quería mucho. Vuelve con la Tortu.

-Decile Tortu, decile lo que te dijo Yanina. No me cree a mí! Dice Maxi

-Si pelotudo, creelo! No sé qué carajo te vio, pero cuando llegaste hoy al Boliche ella se estaba yendo con las otras boludas, se volvió a sacar la campera y dijo que mejor se quedaban un rato más. Después dijo como al pasar:”que buena espalda tiene ese flaco!”. Yo le dije:”boluda me dijiste lo mismo el sábado pasado!”. Entonces me preguntó si te conocía, y cuando le dije que sí, me dijo que te quería conocer.

Ya me había llenado los huevos yo.

-Dale pedazo de forra, te pusiste de acuerdo con este otro puto para joderme!? Ya fue la broma!

-Mira Tete, hace lo que quieras, pero si te perdes esta mina sos más pelotudo de lo que creía!

Ufff, qué dilema! Quedaba como un pelotudo o como un recontra pelotudo!? Me quedaba en el molde o me acercaba a Yanina y jugaba una cartita. Podían ser tan hijos de putas estos dos para jugarme una broma así!? De cualquier manera junté coraje y me acerqué. No me iba a quedar con la duda ni en pedo, era imperdonable. De última pasaba un buen papelón. Se olvidaría pronto, en 10 ó 20 años quizás. Los buenos amigos estamos para eso, festejar cuando algo sale bien y encargarnos de recordarle a un amigo cuando algo le sale como el culo por los siglos de los siglos.

Me acerqué a la barra. Inmediatamente las otras tres se abrieron como quien no quiere la cosa, dejándola a ella sola, de cara a mí. Yanina tenía 25, 3 más que yo. A esa edad se nota más todavía. Era imponente. Alta, con tacos 1,80. Mi 1,90 no quedaba tan sobrado. Morocha, pelo lacio, hasta la altura de los hombros. Tez blanca, ojos grandes, medio rasgados, color café. Unas piernas interminables, hermosas, como me gustan a mí, tonificadas por el gym, pero no marcadas de más, cubiertas por unas medias de red negras. Un culo espectacular, ya se lo conocía de memoria, por haberlo mirado un millón de veces con todo tipo de prendas, ese día envainado en una minifalda negra. Y unas tetas… unas tetas celestiales. Lo mejor que tenía, unas tetas redondas, paradas y tersas, NATURALES, que siempre asomaban descaradamente del escote de ocasión.

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-Hola, todo bien? (nunca fui muy original para empezar una conversación)

-Hola, cómo estás? Me convidas un cigarrillo?

Yo tenía uno recién prendido en la mano. El último que me quedaba. No lo podía creer, empezaba para el orto la cosa.

-Ah… emmm… es el último, lo compartimos!?

Lo compartimos, sí, eso le dije. Lo compartimos. Un pelotudo atómico. Entre los nervios de la situación, lo que Yanina imponía con su presencia, y que yo no sabía cómo carajo encarar la situación, no se me ocurrió otra cosa mejor.

-Jaja, dale, lo compartimos… y me dedicó una sonrisa que conservo en mis retinas hasta el día de hoy.

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Me volvió el alma al cuerpo. Encima tenía sentido del humor. Lo tomo como un buen chiste, o como una buena escusa para pasar el rato juntos. Nos quedamos hablando, compartiendo el último Lucky Strike y varios tragos en la barra. Estuvimos 3 ó 4 horas, no sé, hasta que prendieron las luces del Boliche. Juro que no recuerdo nada de lo que hablamos esa noche. Lo que sí recuerdo bien es que por el volumen de la música ella me hablaba al oído, y yo inclinaba un poco la cabeza, por lo que toda la noche mis ojos quedaron clavados en esas tetas maravillosas. No quedaba mucha gente en el boliche. Sus amigas la esperaban cerca de la puerta. Eran inseparables, o se iban todas o ninguna. Mis amigos ya se habían ido a la mierda. Llegó el momento de la despedida. Le dije alguna tropelía tal como:

-Bueno morocha, me encantó conocerte, hablar con vos. No te puedo dejar ir sin darte un beso.

-A mí también me encantó hablar con vos, pero disculpame, no te PUEDO dar un beso hoy.

No me podes dar un beso!? No me podes dar un beso, la concha puta de tu hermana!? Me querías conocer, me hablaste 4 horas al oído y no me podes dar un puto beso?! Lo hiciste solo para demostrar que podías!? Obvio no le dije nada de esto, solo me lo mastiqué. Mi cabeza ya estaba pensando que mierda le iba a decir a los pibes, todos me habían visto con ella, se corrió la voz más rápido que la peste negra. Cómo zafar decorosamente del hecho de haber quedado como un forro de campeonato!?

-Mirá, no te enojes, no te PUEDO dar un beso hoy, pero si queres te doy mi celu. Me gustaría verte de nuevo. (Ella tenía celular, por supuesto, era VIP).

Ah, bueno, eso cambiaba todo. O por lo menos era mi salvoconducto con los pibes, no me iban a verduguear hasta el día de mi muerte. Bueno, o hasta el próximo fracaso de alguno de los pibes.

-Si dale, pasámelo.

Y lo anoté en una servilleta con una Bic cedida por el Barman. Me dio un beso en el cachete y se fue. No pintaba bien la historia. Para nada. Pasé por el mini mercado de la Esso, lo único abierto a esa hora, compré un Lucky Strike box, y fumé un pucho camino a mi casa.

Al otro día me levante tarde, almorcé solo. Ya habían comido todos en mi casa. Subí de nuevo a mi pieza, me tiré en la cama y prendí la radio. Sonaba Rock and Pop, como siempre en esa época. Agarré la caja de cigarrillos y se cayó un papel al piso. Lo levanté. Era la servilleta. Era el número de Yanina. Tenía dos opciones: tirar su número y seguir mi vida, feliz, cogiendo otras criaturas semi angelicales. O llamarla, caer en la trampa, pasar el punto de no retorno, arriesgarme a un final desgraciado, a sufrir como nunca antes ni nunca después sufriría en mi vida. Porque yo sabía que el único camino posible con esa mujer era amarla. Lo supe apenas vi la sonrisa que me dedicó esa noche. No era una mina más en mi vida.

Manotié el teléfono y marqué su número, obvio.

Y no fue una mina más en mi vida. Fue la que me enseñó a amar. Fue la que me partió el corazón…

Si te interesa saber como empieza esta historia, te dejo el link, gracias por haber leído hasta aca!

http://www.megustaver.com/sex/relatos/2606417/Diario-sexual-de-un-tipo-cualquiera-1era-parte/

http://www.megustaver.com/sex/relatos/2606510/Diario-sexual-de-un-tipo-cualquiera-2da-parte/

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