Solo sexo Dice que es la ex y arranca Claudia (SEX)


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Un videito nuevo, editando el post, en realidad no es nuevo claro
Dice que es la ex y arranca Claudia

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Y aca arranca la otra historia, esa que se va tejiendo, arranca calma como siempre arrancan las historias para paulatinamente desmadrarse completamente…
Claudia es una perra vengativa
Me llamo Carlos, la historia que quiero contar empieza par de años atrás, para ubicarlos estoy casado con Claudia, una morocha muy hermosa, con un cuerpo muy lindo, nada en exceso y todo bien proporcionado. Un carácter fuerte, demandante, mandona. Claudia es médica y le va muy bien en su profesión, tiene un consultorio propio y económicamente le va bárbaro, hablo desde un lugar de separación porque así lo siento en este tiempo. Nuestras economías parecen estar divididas. Los dos estamos llegando a los 40 años, yo soy un desastre laboralmente, en realidad, cuando nos conocimos con claudia, teníamos 28 años los dos, ella tenía una hija de cuatro años de otro matrimonio, Lucía, que paso a ser como una hija para mi, su padre aparecía poco. En el primer tiempo con Claudia, yo tenía un buen trabajo, pero sus demandas de atención y estar pendiente de ella, mas su afán de ser siempre la que decide, me fueron boicoteando, fui perdiendo lugares y quede en un lugar de mucha dependencia hacia ella, en todo sentido y sobre todo económico, ella se quejaba de esto pero le encantaba sentir que dominaba, que era la potente. En materia sexual, nuestra relación siempre fue muy pasional, ella disfruta más que nada ser la que domina, la que esta arriba cuando hacemos el amor, y juega a hacerme notar mis carencias en esos momentos de amor. A mi al principio me costaba mucho engancharme, perdía un poco la erección cuando ella estaba arriba y mandaba, con el tiempo y coincidiendo con el ir perdiendo lugares, empecé a disfrutar cada vez más de ser en algún sentido el dominado, el que estaba abajo, mi erección se volvía cada vez más potente, me calentaba con Claudia, su mirada ya me excitaba, y que fuera ella quien estuviera arriba era para mi el colmo del placer. Nuestra relación marchaba muy feliz, si bien yo no podía generar recursos económicos la pasábamos bien, criamos a Lucía que era nuestra hija, y nuestra vida era en síntesis una vida feliz. El problema empezó hace un par de años, cuando Lucía cumplió sus 14 añitos. Una noche estábamos cenando, la televisión esta al costado de la mesa, en una mesita chica y al lado hay un estante un poco más alto que tiene una pecera con el hámster de Lucía, mientras cenábamos con la mamá, ya tarde esa noche, mirando tele, Lucía apareció con una remerita y una de esas bombachitas de nena, se subió en una silla y le dio de comer al hámster. Yo la vi, vi su cola y no era la cola de una nena, sentí un impacto profundo, mi pensamiento era algo así como esta mujer de donde salió, a la vez sentía que Claudia se daba cuenta, me sentí un perverso. Después de dos semanas, me habían despedido del último trabajo, pasaba tiempo en casa y la esperaba a Lucía con el almuerzo, la atendía y se ponía a hacer tarea, jugábamos a veces a que la corría y la castigaba, porque se portaba mal y nos reíamos mucho, esa tarde le dije que se había portado mal y la iba a castigar yo estaba sentado en la cama y ella se tiro arriba mío, se levanto su Jumper por accidente y quedo su cola a la vista solo con la bombachita.
-Me porte muy mal… me va a hacer chas chas en la colita papá. Yo no conteste, me quede paralizado, ninguno de los dos bajo su Jumper. yo le cacheteé suavemente su cola y me quedaba viendo como se sacudían sus cachetitos. Finalmente la saque de encima mío y le dije que tenía que salir, me fui de la casa corriendo. Estábamos en primavera, no podía sacar la imagen de mi cabeza pero me sentía para la mierda, yo la sentía como mi hija y me considere un enfermo. No volví a casa hasta la noche, en la cena Claudia me pregunto si me pasaba algo que estaba tan serio. En lo sucesivo traté de evitar los contactos con Lucía, me iba cuando ella estaba por venir, le dejaba el almuerzo servido y salía. Mi revolución interior me llevaba a discutir con Claudia todo el tiempo, sentía que no podía hablar con nadie y finalmente me pareció que lo mejor era irme, tomar distancia, pero no quería perder a mi mujer amaba a Claudia como nunca había amado a nadie. Las discusiones se hicieron cada vez más frecuentes hasta que un día me fui. claudia estaba furiosa se sentía abandonada y traicionada, yo sentía que no podía hablar, lleno de dolor e impotencia. Dormí un tiempo en la calle, después pase a una pensión, con un trabajo mediocre. La llamaba siempre a Lucía, me sentía mejor con ella, la pasaba a buscar por la escuela, me hizo bien el salir de la casa. Siempre le preguntaba por Claudia y me decía que mamá estaba furiosa, que me quería matar, que no entendía y cosas por el estilo. Estuvimos casi un año sin vernos. Peleábamos cuando hablábamos por teléfono. Una noche llamé a la casa, me atendió Lucía, me dijo:Estamos esperando a un amigo de mamá que viene a comer. mi silencio fue muy profundo. Es un enfermero del hospital, creo que tiene unos 28 años, amigo de mamá, yo después de cenar voy a salir con las chicas, un beso papito.
Corte el teléfono y me quede de piedra, no pensé que Claudia saliera con alguien y me molesto que lo llevara a la casa. La llame a los dos días para reclamarle y me mando a la mierda. me cortaba cada vez que llamaba, si yo levantaba un poco el tono de voz, me cortaba automáticamente. Finalmente un día accedió a tomar un café. Quedamos a la tarde en un bar de la Avenida Córdoba. Llegue yo primero y me senté en el lugar, una mesa junto a la ventana, miraba la gente que pasaba me sentía como en una nube. Cuando la vi entrar me quede de piedra, se había planchado el pelo, un pantalón de vestir entallado una blusa escotada, estaba deliciosa, siempre se había vestido elegante, pero ahora se vestía mucho más provocativa, vino a la mesa y se sentó sin besarme. Me miró un instante.
– Para que querías verme? -me quede sin palabras, dude un instante, no sabía como arrancar. Realmente que quería?
– Te extraño. -se giro, mirando al mozo y le pidió un café, con un gesto. El mozo le sonrió.
– Te fuiste hace más de un año… no estuviste en el 15 de la nena… -me miro a los ojos.
– Quiero vivir con vos…
– el otro día llamaste a casa… te dijo Lucía que esperaba a un amigo… -hizo una pausa estudiada.
– Si no entiendo como pudiste meter un tipo en la casa.
– No tenés derecho a reprocharme nada. -dijo con un tono de voz muy calmo.- el próximo reproche que escucho me levanto y me voy… quédate tranquilo que pago antes de irme… porque seguro no tenés plata tampoco.
– No no te reprocho… pero la nena es adolescente… y el tipo es un tipo joven… bueno tendrías que cuidarla… no se… -se hizo una larga pausa.
– Eso es cierto… ya no es una nena… pero vos no podes hablar de nada… nos abandonaste hace más de un año no… y porque tendría que aceptarte a vos?… siento como me miran los hombres… tengo un amante joven… vos no tenés trabajo… para que quiero yo que vuelvas…?
Nos quedamos en silencio un largo rato. Mientras venía el mozo con el café Claudia se desabotono un botón más de la camisa, se veía su sujetador calado que permitía ver el rosa de sus pezones. El mozo no perdió detalle.
– Viste que atractiva que estoy…? vos pensás que voy a volver a aguantar tus escenas de celos… para que?. Sabes porque vine… tengo la esperanza que me puedas explicar porque te fuiste.
Yo sentía que estaba en el punto central. La verdad o nada pensé. y meditaba como decirlo. Me saco la vos de claudia de mi ensimismamiento.
– te escucho…
– Bueno… no se como decirlo… pero en el tiempo en que empezamos a discutir… empecé a mirar a Lucía de otra manera, me di cuenta que era una mujer… me sentí lleno de dudas… me parecía que no podía manejar la situación… no se… me asuste… y me fui… -ella se quedo en silencio, espero un instante su ojos un poco húmedos.
-Y porque no hablaste… no dijiste nada… supuse que tenías otra persona… que no me amabas más… -le tomé su mano y no me la rechazo, en ese momento sonó su celular con un mensaje. lo miro y sonrió- Es Exequiel, el enfermero… mi amante… es tan ocurrente… -se quedo mirándome y esperando mi reacción. Me mordí la lengua y no dije nada.- Bueno entiendo que te gustaría volver… pero a donde… porque nada es igual…
-Me parece que podemos volver a intentar… tratar de estar mejor…
-Mira hoy lo voy a ver a Exe… voy a hablar con él también… vamos a pensar que podemos hacer… te parece? -tenía ganas de mandarla a la mierda, sentía un dolor inmenso, que hablara del pendejo como si tuviera algo que hablar con él, sabía que era a propósito, que disfrutaba su venganza. Me daba cuenta que no podía decir nada.
-Te llamo la semana que viene… voy a hablar con Lucía también… a ver que quiere ella… no te entusiasmes mucho… trata de conseguir trabajo… -me miraba y estudiaba, yo sentía que no podía hablar, sonó de nuevo su celular, miró el mensaje y volvió a sonreír- me tengo que ir… se me hace tarde… Querés decirme algo más… -solo la mire, saco plata de su billetera y pago, se puso de pie, me besó en la mejilla y salió del restaurante, su cola bien apretada en el pantalón, se notaba una tanguita muy chiquita, me calentó verla salir.
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