Teniendo sexo Incesto con mi prima (SEX)


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Teniendo sexo
Esto pasó hace algunos años.
Había pasado ya algún tiempo desde la última vez que había visto a mi prima. Por supuesto, los años habían pasado y eramos ya algo grandes.
Eran vacaciones de verano. Yo estaba descansando muy tranquilo en la casa. Disfrutaba del receso de la escuela. Un día, era un miércoles o jueves por la tarde, me avisaron que unos tíos habían llegado de paseo desde Veracruz. Me preguntaron si quería acompañar a mi madre para ir a saludarlos. Yo me quedé con una cara de indiferencia, pues qué tenía yo que hacer con familiares que ni siquiera veía desde hace tiempo y ni siquiera la cercanía por las cuestiones sociales era tan próxima. Pasaron unos instantes de aquel ofrecimiento y, como no tenía nada que hacer el siguiente fin de semana, decidí aceptar.
Llegamos a la casa de una tía donde estaban hospedados los familiares. Los saludé. De momento me quedé pensando que debería mejor encender el televisor y ver algo. En ese momento, desde la cocina, apareció mi prima. Iba, como decimos los mexicanos, en fachas. Recuerdo que estaba vestida con unos pants holgados, una playera igualmente ligera (ligera en el sentido que le permitía sentirse a gusto para andar de un lado para el otro en la casa) y una gran sonrisa en sus labios. La saludé como si nada. En ese momento ni siquiera me había llamado la atención en absoluto. Tenía ella unos 25 años y yo 30. Se sentó junto a mí en la sala y, por supuesto, comenzamos a charlar sobre cosas que no tienen la menor importancia. Lo digo, porque no recuerdo el tema o temas que hablamos. Pasaron los minutos. Ella, como buena mujer, hablaba y hablaba sin descansar. Yo, por mi lado, como buen hombre, sólo me quedaba escuchando todo lo que salía de sus labios.
Total indiferencia en esos instantes.
Pero bueno, pasaron las horas. Comimos. Siguió la tarde.
Después de un rato entré al sanitario. Mientras estaba en plena concentración escuché como si alguien quisiera forzar la puerta para entrar. Pero, yo siempre la dejo bien segura con el seguro.
Al salir, me enteré que era ella, mi prima, la que quería entrar. Pero, por raro que parezca, después que yo salí, no entró.
Antes de salir de la casa de la tía que tenemos en común, escribió su número celular en una servilleta y quedamos que al día siguiente iríamos al cine.
El día siguiente llegó, fui a recogerla a la casa de la tía. En ese momento, algo pasó. Ella apareció para abrirme la puerta. Era como una visión. Arreglada, delgada, cabello castaño largo y ondulado. Con un pequeño adorno en su cabello mientras por su espalda corría como cascada la larga cabellera. Vi su cuerpo desde arriba hacia abajo. Maquillada a la perfección. Labios delgados con dientes no tan alineados como uno pudiera pensar;pero no importaba. Vi sus senos. Eran pequeños. Al verlos de inmediato me imaginé que los podría acariciar y lamerlos con lujuria. Sus muslos no eran tan fuertes pero sí estéticos por el pantalón de mezclilla azul que ella había decidido usar para aquella ocasión. Se le marcaban muchos sus piernas. Unos zapatos de tacón medio alto adornaban sus pies completamente blancos y al parecer delicados. Al abrirme nos dimos un beso en la mejilla. El perfume que usaba y el aroma del shampoo (o acondicionador capilar) llegaba a mi nariz y de mataba por dentro. Después, cuando ella dio media vuelta para ir a avisar que había yo llegado, vi sus nalgas levantadas por el pantalón de mezclilla. Eran como dos dulces melones que me tentaban a tomarlos entre mis manos y apretarlos a placer. De momento, comencé a vislumbrarme encima de ella, sobando sus pechos como perlas brillantes mientras mi verga se perdía dentro de su vagina. Traté de tranquilizarme un poco porque suponía que no era una”buena costumbre” buscar tener sexo con una mujer que es parte de la familia.
Salimos después de unos minutos. Fuimos a un cine que está como a tres cuadras de la casa de la tía. Al ir caminando junto a ella, mi mente continuó a viajarse (así decimos en México). Ya deseaba que ella tomara mi pene erecto y lo besara y mamara con pasión.
Llegamos a las salas de cine. Después de decidir la película a ver, nos sentamos en un lugar, muy juntos. Enfrente de nosotros pasó un chavo como de 20 años y miraba a mi prima de arriba a abajo. Parecía que la estaba desnudando con la mirada. Ella se dio cuenta, pero siguió como si nada.
Entramos a ver la película (no recuerdo ni cual era). Pasaron las dos horas acostumbradas y, casi al salir, traté de mirar más de cerca sus tetas ya que se asomaban por la blusa rosa escotada que vestía. Se tapó con su mano. Me dije a mí mismo:”aquí no hay nada que hacer”.
Al regresar a casa de la tía platicamos mientra tomábamos café. Estábamos la prima, la tía (dueña de la casa), otra tía (la de visita desde Veracruz), mi prima y yo.
Después, la prima y yo nos quedamos solos en la sala mientras las tías estaban platicando en una recámara.Mi prima en un sillón, yo en otro. Era algo extraño en ese momento. Era como saber que el otro también quería algo. De repente, mi prima, me preguntó si quería ver su tanga. Mis ojos brillaron, así lo creo. Mi mirada se hizo más despierta cuando ella se bajó el cierre de su pantalón y se lo bajó un poco para que se asomara su tanga. La tanga, por supuesto, era chiquita, en la parte de enfrente, donde se cubre la vagina, estaba un condón con la leyenda”rómpase en caso de emergencia”. Mis latidos fueron más y más rápidos. Se subió el cierre y se abotonó como si nada hubiera pasado. La tomé de la mano. Ella estaba como perdida, mirando de un lado hacia el otro. Al final de ese día, regresé a casa pensando en su cuerpo, en sus tetas, en su tanga, en su perfume.
Pasaron los días y tuvo que regresar mi prima a Veracruz con los demás tíos. Únicamente nos mensajeábamos hasta que, en un momento dado, nos dijimos que uno quería con el otro. Era como una locura. Esa noche le hablé por el teléfono celular y comenzamos a tener sexo vía telefónica. Me encantó oír sus gemidos mientras se masturbaba.
Estaba como desquiciado. Entonces lo decidí, le dije a mi madre que fuéramos a Veracruz. Ella aceptó como si nada, pues finalmente habían pasado varios años desde la última vez que había visitado esas tierras.
Al llegar, nos recibieron los padres de mi prima (que a fin de cuentas son mis tíos). Nos hospedamos en su casa. Por fortuna pude quedarme en la misma recámara que ella. Por la noche todo sucedió. Eran como las 12 o 12:30 am, ella estaba en una cama y yo en la otra. Se levantó y me miró con ojos de lujuria. Lo bueno es que, dentro de la recámara, hay un baño. Nos metimos mientras nos iluminaba un foco de color naranja o rojo de baja intensidad. Se bajó tanto el short y la tanga. Puso sus manos en el lavabo mientras me miraba con cara de perrita caliente. No pude más y saqué mi verga. La penetré mientras ella me veía y me veía. Después de un rato de andarla montando así ella se hincó y comenzó a chuparme la verga. Qué rico lo hacía. Mamaba y mamaba como experta. Tomaba mi pene con sus dos manos mientras seguía hincada ante mí. Su mirada de puta me ponía muy caliente hasta que no pude más y saqué la leche. Mi semen cayó en sus tetas. Me salió en demasía. Después de terminar pasé mis manos por sus pechos para extender mis jugos por todo su pecho. Ella no se limpio. Me dijo que le gustaba mantener la lechita en su cuerpo hasta que se secaba.
Pasaron algunos minutos, regresamos cada uno a nuestras respectivas camas. Yo seguía caliente. Después como de 15 minutos ella se levantó y se fue al baño. Mientras estaba ahí, yo logré una segunda erección. Sentía el calor de mi verga que estaba atrapada de nuevo en mis bermundas. Ella regresó a su cama. Entonces decidí sacármela y comenzarme a masturbar. Ella se sentó en el colchón y estaba como desesperada mientras me veía cómo me la jalaba. Pataleaba, golpeaba con sus manos. Se paró. Cerró por completo la puerta de la recámara y se desnudó toda. Sus tetas se verían hermosas. Sus pezones eran muy grandes. Parecían dos monedas enormes que deseaba ya mamar. Estaba yo aún acostado boca arriba, ella se acercó y comencé a sobarle las nalgas. Se subió a la cama. Se sentó en mí. Mi verga comenzó a entrar en su vagina. Nos comenzamos a mover mientras apretaba sus tetas con mis dos manos. Sobaba sus nalgas, sus muslos, su cintura delgada.
El tiempo que estuve allí en Veracruz, todas las noches me la pasé cogiéndome a mi prima. Su vagina era hermosa, se abría como flor.
Era una delicia.
Ojalá se vuelva a repetir, aunque sea con otra prima.
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