Ver sexo seduciendo al portero (SEX)


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Que tal espero que les guste este relato que me encontre :
Hola a todas y a todos, mi nombre es Dacia, soy una chica de 19 años del norte de México, la ciudad en que vivo está a dos horas de la frontera con Texas y New México, las chicas de mi ciudad son muy guapas y creo que yo soy una de ellas, somos caderonas, nalgonas, acinturadas y en general tenemos buenos senos ?en mi país los hombres les dicen chiches- y piernas torneadas, o sea somos voluptuosas y calientes a más no poder.
Mi cole queda a ocho cuadras de mi casa así que diario camino hasta ahí, estudio el primer año de la carrera de enfermería, como entro a las 7:00 a.m. salgo de casa 15 minutos antes y llego muy bien, la verdad es que disfruto esas caminatas matutinas, soy una chica muy caliente y al caminar siento como mis nalgas se mueven rítmicamente y mi panocha se aprieta, debido a que camino un poco rápido, siento mis chiches brincar a cada paso que doy, ummm, la verdad es que hasta caminar me pone caliente.
Una mañana salí a las 6:20 a.m., ya que el sol en esta zona de México sale muy temprano, así que sin ver el reloj, pensé que era hora de salir y me encaminé al colegio, durante el camino observé las calles, estaban con menos personas que de costumbre, me pareció raro, pero no di importancia, al llegar a la reja de entrada de mi colegio me di cuenta de que faltaban 25 minutos para las siete, el viejo velador ?don Anselmo- se asomó y me vio parada en la reja.
Dacia- dijo sonriéndome- ¿Qué haces tan temprano aquí?, -mientras sus ojos me recorrían de arriba abajo, sentí mi panocha mojarse inmediatamente, me sentí deseada por ese hombre. Pues me levanté antes de lo acostumbrado- contesté, abrazando mis útiles, con lo cual jalé mi falda hacia arriba por la parte delantera y obviamente el pudo apreciar perfectamente mi panocha a través de la tela de mis calzones. Falta mucho para abrir,- dijo- pero pasa, no puedes estar ahí sola ?mientras sus ojos no se apartaban de mi panocha.
Entré y me preguntó- quieres un café, lo preparé hace 5 minutos, te caerá bien.
Yo estaba un poco apenada, pero me sentí bien en esa caseta de vigilante, Anselmo daba vueltas haciendo sus deberes matutinos, preparándose para la hora de llegada de los alumnos. Sentada ahí a solas con ese hombre estaba un poco nerviosa, la tarde anterior me había masturbado durante largas horas, pensando en una verga real metiéndose entre mis nalgas, acalorada tal vez por mis pensamientos, sentí un hilillo de sudor bajando por mi espalda metiéndose entre mis nalgas mientras tomaba sorbos de café, eso me gustó, sentí mis nalgas y mi culo mojados por el sudor y me empecé a excitar.
Según yo, sin que el vigilante se diera cuenta, levanté un poco mis nalgas y con las manos alcé mi falda dejando que mis nalgas tocaran el vinil de la silla, sentí frío y muy rico, disimuladamente con ambas manos abrí mis nalgas hasta sentir que el ojo de mi culo y mi panocha tocaban el vinil, lo que me puso más caliente todavía.
Observaba la espalda del vigilante, él de unos 45 años, fuerte, tosco, rudo, pero muy tierno me hablaba de mil cosas que yo no hacía caso, sus ojos se dirigían de los míos hacia mis piernas, que desnudas se le mostraban totalmente, hacia mis chiches que se notaban por su tamaño, subiendo y bajando debido a mi respiración entrecortada, empecé a fantasear con ser cogida por ese hombre rudo y tosco.
Terminé mi taza de café y le pedí más levantándome de la silla rápidamente. Al hacerlo mi falda voló un poco subiéndose más todavía, el vigilante se sorprendió y viéndome a los ojos dijo:estás bien piernuda niña, sonriendo sin quitar su mirada de mis piernas.
¿Usted cree? -respondí yo- mientras mis caderas se movían de un lado a otro.
Anselmo se me acercó y tomándome de un brazo me acercó a él?
Eres bien puta ¿verdad? ?dijo mientras sus manos sobaban mis nalgas por encima de la falda. No respondí por la sorpresa de su acción y además porque me estaba gustando mucho aquel hombre tosco junto a mí.
¿Ya probaste muchas vergas?- preguntó mientras sus dedos rascaban mi panocha y se enredaban en mis pelitos y su otra mano sobaba mis chiches que ya estaba fuera de mi sostén. No ?contesté jadeando- aún no. ¿No? Dijo sorprendido. Pues que tonta, debes saber que todas las mujeres se vuelven locas cuando a tu edad les meten la verga, diciendo esto, se bajó el zipper del pantalón y sacó una verga que para mí, era una víbora. Rugosa, rojiza, gruesa y muy larga, con una cabeza muy grande, que brillaba y en la boquita de la verga se asomaban unas gotitas.
Pon tu mano aquí ?dijo mientras la guiaba hacia esa serpiente que tenía por verga- la tomé nerviosa, me gustó su suavidad, su peso, la empecé a frotar suavemente y mientras él bajaba mis calzones y sus dedos se metían suavemente por mi panocha y por mi culo, yo sentí mis caderas moverse rítmicamente al contacto de esos dedos, su boca mamaba mis pezones, a veces fuerte, a veces suavemente, me sentía totalmente encharcada vaginalmente, sus manos volaban de mis nalgas hacia mi panocha y mi culo, hacia mi espalda, realmente me estaba volviendo loca de placer y sólo me acariciaba el vigilante.
Me puso de espaldas a él, alzó mi falda y colocando su verga en la entrada de mi culo, empezó a presionar suavemente, me encantó esa sensación, yo respondía tomando mis nalgas con mis manos y abriéndolas lo más que podía, de mi boca salían quejidos que yo desconocía. ¿Me dejas meterla? ¡Siiíiiiiiiiiiii! Contesté, métemela cabrón, mis nalgas están abiertas para tu verga, anda cabrón ¿qué esperas? ?dije desesperada por sentir aquella verga dentro de mí.
Anselmo se puso de rodillas y lamió mi culo, eso me hizo sentir escalofríos por el placer que sentí por la primera mamada de culo que recibía, sentí su lengua húmeda y rasposa penetrando mi culo, abriéndolo cada vez más, se incorporó y acariciándome con rudeza, me tomó de las caderas y empujó un poco más fuerte, y la cabeza de su verga penetró mi culo con un ligero, ploff. Sentí cuando los pliegues de mi culo se abrieron para dar cabida a la cabeza de su verga, de mi boca salió un jadeo de placer, yo misma empujé mi cadera hacia atrás por lo que me ensarté yo sola totalmente en aquella vergota.
Aayyy que rico ?dije- mi espalda se arqueaba hacia atrás y mis piernas temblaban fuertemente, Anselmo esperó unos momentos y empezó a sacar y meter su verga de mi culo, su manos me sujetaban fuertemente de las caderas alejándome y atrayéndome hacia él, su verga ahora entraba y salía fácilmente de mi culo, yo jadeaba fuertemente y movía mis nalgas hacia su cuerpo, me daba muy fuerte.
¡Asiii cabrón! ahh, ahhhh, que rico es coger por el culo, dame más de tu verga, mi culo es para ti cabrón- decía yo loca de placer-.
Anselmo bufaba a cada embestida de verga que me daba, sus muslos chocaban con mis nalgas fuertemente, parecía que me daba nalgadas, hasta que sentí que su verga se ponía durísima y él terminaba dentro de mi culo, de mi vagina salía un líquido abundante y un poco viscoso, mis piernas temblorosas y abiertas se negaron a sostenerme y caí hacia adelante hincada, mostrándole totalmente las nalgas y mi culo abiertos.
Puta mocosa, que rico coges cabrona, ¡te viniste junto conmigo! ?dijo Anselmo mientras me besaba fuertemente en la boca, beso que correspondí enlazando mi lengua con la de él, mientras estaba prácticamente colgada de su cuello, yo frotaba su pecho duro como roca con el mío.
Mañana te voy a coger por adelante, ¿quieres?- preguntó jadeante. ¡Siií! Desde ahora soy tu puta y me tienes que dar verga todos los días, o le diré al director que me violaste.
Él con una sonrisa contestó:?Está bien niña, lo que usted ordene, me la voy a coger por todos sus hoyos todas las mañanas sin que falte una sola- mientras su mano frotaba mi panocha suavemente.
Me repuse poco a poco, me arreglé la ropa y sonriendo le dije, ¡Gracias don Anselmo!
Le regalé mis calzones, así que cuando llegaron los alumnos entré a mis clases como en cualquier otro día normal, pero sin calzones y bien cogida. Hilda, mi compañera de banca al estar junto a mí se me acercó y olisqueando me dijo:
¿Sueño o hueles a que te cogieron? Sonreí y le dije:¡adivina!
Autora:Dacia
Tags: relatos

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